domingo, 11 de febrero de 2018

Programa para la elaboración de diccionarios personales

“Elaboración de diccionarios personales” . Un programa articulado por la biblioteca escolar 

Desde la biblioteca escolar se puede llevar a cabo tanto un Programa general de fomento de la lectura, como un Programa de educación en el uso de la información y de recursos para el aprendizaje. El primer programa se centraría en acometer estrategias y actividades para la apreciación de la lectura, leer por gusto. El segundo, contribuiría al desarrollo del ámbito de la lectura relacionado con leer para aprender, la lectura en todas las áreas y con las competencias aprender a aprender y digital. La actuación que he denominado “Elaboración de diccionarios personales” realmente vendría a ser un subprograma articulado por la biblioteca para todo el centro, que participaría de objetivos, estrategias y elementos de los dos programas generales citados al principio. Aquí lo vamos a tratar como un programa específico de la biblioteca. 

La articulación de programas formativos desde la biblioteca vinculados a la educación en el uso de la información y de recursos para el aprendizaje nos permite que un agente del centro educativo, en este caso un recurso pedagógico como es la biblioteca escolar, garantice unos mínimos de entrenamiento en este ámbito que, indefectiblemente, requiere de planificación y visión transversal y transdisciplinar. 

Este programa de la biblioteca relacionado con los diccionarios tendrá como objetivo que cada alumno/a a partir de segundo de primaria y de manera recurrente durante todos los cursos académicos: 
  • elabore cada año su glosario y vocabulario, es decir, su diccionario personal, 
  • adquiera habilidades de búsqueda y tratamiento de la información, 
  • desarrolle interés por el significado de las palabras, 
  • atesore un bagaje semántico relevante durante la etapa de permanencia en la institución escolar. 
El programa consiste en la realización inicial de talleres previos en la biblioteca escolar y el desarrollo del trabajo (búsqueda del significado de las palabras, registro en plantillas predefinidas, inclusión de ejemplos, ilustración de los conceptos, manejo y uso de las palabras en distintas actividades de aula, etc.) en los procesos naturales de acceso y manejo de información con todo tipo de textos de distintas disciplinas manipulados en las aulas (y no solo enfocado en el área de lengua y literatura) y fuera de ellas durante cada año académico. 

Uno de los productos del programa será que cada alumno disponga a final de curso de su propio diccionario encuadernado (con su portada, índice, palabras y significados, ilustraciones, etc.). Otro producto es el denominado "DICCIOVOZ", un diccionario elaborado por todo o parte del alumnado del centro configurado por registros de sus propias voces y derivado de los diccionarios personales. 

En el libro de Antonio Basanta (2017) titulado Leer contra la nada se indica que nuestra capacidad lectora está directamente relacionada con nuestro conocimiento de las palabras, con el número de las que conozcamos y en los diversos contextos en los que ellas intervengan, pues una palabra no solo adquiere importancia en sí misma, sino también en la relación, en la asociación que tenga con todas las demás. Es precisamente ese estar o no dotados de depósitos vivos de palabras lo que más influye en nuestro discurrir como lectores. En que el acceso a la lectura sea placentero, por fructífero. O que el mismo se desarrolle en un clima de estéril sacrificio, de esfuerzos desconsoladores que jamás nos permitirán entender la lectura sino como una experiencia de la que tristemente apartarse... 

Desde la biblioteca escolar se acometería, por tanto, este subprograma con la intención de que la tarea encomendada al alumnado tenga sentido, se convierta en un proceso de construcción propia y, a la vez, aporte recursos que les permitan un mayor y mejor dominio de sus productos de escritura y de las prácticas de lectura. 

Compartiendo la consideración de Isabel Solé (1992), para que ésta, y otras estrategias o técnicas lectoras (escritoras), adquieran sentido e interés para el alumnado, es necesario que el aprendiz sepa qué debe hacer, sienta que es capaz de hacerlo, encuentre interesante lo que se le propone que haga. 

Con esta "actuación" el alumnado construye un libro donde, al igual que en EL DICCIONARIO, se recogen de forma ordenada, con sus correspondientes definiciones o explicaciones las voces desconocidas que a cada niño o niña en su nivel correspondiente, en su tarea escolar diaria, en sus lecturas, les salen al paso provocándoles dificultades de comprensión, extrañeza o duda. 

En consecuencia, la propuesta de construir un diccionario personal (diferente en cada caso, como diferentes ritmos de aprendizajes y diferentes personas conforman el aula) puede ayudar a que escritura, lectura, autoaprendizaje, sean elementos atractivos y medios eficaces de formación.
Proceso para la elaboración de los diccionarios personales. 
Fase inicial
 

Programado y planificado por la biblioteca escolar el programa “Elaboración de diccionarios personales” requiere que el profesorado aborde una fase previa antes de incluirlo en la dinámica de aula con el objetivo de disponer de conocimiento y seguridad de acción. Para ello el equipo de biblioteca convoca una reunión in/formativa previa. Asimismo, en una sección específica del portal digital de la biblioteca del centro educativo el docente ha de disponer de acceso a toda la información y los recursos con el fin de llevar a cabo esta intervención: objetivos y descripción del programa, plantillas para uso en el aula, ejemplos de diccionarios ya elaborados, etc. 

El profesorado, antes de describir y plantear la propuesta y metodología de trabajo al alumnado, puede explorar y detectar inicialmente los usos, prácticas y procedimientos que caracterizan al grupo respecto al manejo y consulta de diccionarios, la adquisición de nuevo vocabulario, las soluciones a los problemas de comprensión ante los términos desconocidos, etc., (Véase ficha nº 1. Análisis de partida). 

El profesorado ha de proponer al grupo/clase la construcción del diccionario personal como una tarea permanente para todo el curso.


El papel de la biblioteca escolar es el de proporcionar durante
varias sesiones estrategias y actividades a modo de talleres  para que el alumnado sepa cómo afrontar y llevar a cabo esta actuación en el día a día del aula, conocer los diferentes tipos de diccionarios, descubrir características, usos, funciones, orígenes, etc. También crea situaciones de acercamiento a este tipo de libros, muestra herramientas de búsqueda y aplicaciones, motivando al grupo hacia una actitud de confianza para que aborde con optimismo y seguridad la elaboración de los diccionarios personales. Por tanto, durante estas sesiones, mediante una adecuada técnica de modelado, se explica y muestra al alumnado cómo se aborda paso a paso esta tarea de construcción de un diccionario (duda, búsqueda, consulta, significado dentro del contexto, apunte, orden alfabético, retención, etc.). 

Asimismo, durante el proceso de trabajo del alumnado en el aula el profesorado ha de insistir si fuese necesario nuevamente en mostrar la manera de hacer, mediando y reconduciendo los procedimientos. 

En las aulas y en la biblioteca central se dispondrán de hojas-modelos A y B.

El profesorado, si lo considera pertinente, podrá llevar también el registro de la actividad individual (consultas periódicas del proceso de construcción de los diccionarios personales y tareas de composición escrita a partir del uso continuo de las palabras de los mismos diccionarios individuales) y grupal (paneles/diccionarios, registro de voz con significado y ejemplos de cada palabra…). Estos registros, junto a la observación activa de los procesos, le permiten la evaluación continua del trabajo, a la vez que le proporcionan elementos más reales para provocar y crear situaciones de uso y afianzamiento del vocabulario específico del grupo (crear textos expresivos a partir de este bloque de palabras, usarlas de forma lúdica y creativa, utilizarlas para describir y reflejar hechos del contexto, realizan dictados y redacciones con las palabras del panel de aula, etc.).



Dinámica de trabajo en el aula. Los alumnos hacen 

La portada del diccionario se puede realizar al principio o al final del trabajo. Si el alumnado aborda por primera vez la construcción del diccionario, lo recomendable es que tanto la portada como el índice se realicen al final de curso para elaborar el producto final.
-Respecto a la hoja-modelo A 

A Lo largo del curso un grupo considerable de palabras se buscan en el diccionario convencional eligiéndose cada vez a un alumno o alumna para que lea en voz alta el significado. Se llega a un acuerdo de cómo escribirla de manera que todos la comprendan. También un alumno voluntario escribirá en una tarjeta la palabra y la colocorá, como se indicará más adelante, en un panel/diccionario disponible en el aula. Después, todos incluyen las palabras comunes en las hojas correspondientes de sus diccionarios personales (solo se escribe la acepción referida al contexto en que ha sido encontrada cada palabra). 

El alumno asocia el significado de la palabra a una imagen (dibujo, recorte, foto, etc.) que busca o realiza él mismo. 

A cada palabra de la hoja modelo A se le asigna un número (orden creciente). 

Es evidente que la actividad se desarrollará cuando trabajan los mismos textos o el maestro les lee el mismo libro. Esta metodología inicial sirve de pauta y aporta seguridad para la posterior realización individual del trabajo (puesto que el objetivo primordial debe conducir a que cada alumno construya su diccionario a partir de las dificultades de comprensión encontradas en actos de lectura y escritura individuales, en consultas, con textos diversos y no necesariamente compartidos con los demás). Tras las realizaciones comunes, el maestro considerará cuándo será el momento oportuno para iniciar el proceso de manera autónoma, a fin de que determinado alumnado no solo incorpore las palabras elegidas de forma consensuada en clase, sino las que encuentre y las incorpore a sus plantillas. Esta decisión dependerá del progreso de cada alumno/a.
 

-Variaciones del contenido de la hoja-modelo A
 

A medida que avanzamos en niveles y para que el producto final sea más completo y rico, el diccionario personal puede contar con más elementos y estar mejor elaborado. Aparte de escribir el significado, los alumnos pueden completar cada palabra con elementos abreviados: género (m.,f.), sustantivo (s.), adjetivo (adj.), adverbio (adv.), verbo (tr.:verbo transitivo), arcaismo (arc.), reseña etimológica (Del lat. etymologia), etc. Incluso pueden incluir el término en los idiomas que están aprendiendo: inglés, francés… o añadir sinónimos, antónimos, etc. Este aspecto vendrá necesariamente determinado por las capacidades, niveles y progresos del grupo.
 

-
Respecto a la hoja-modelo B 

Al final del curso, el alumnado ha de cumplimentar la hoja-modelo B que recoge todas las palabras registradas hasta ese momento. 

El alumno ordena alfabéticamente las palabras. En el recuadro pequeño escribe el número correspondiente a las palabras que aparecen en las hojas modelo A. 

Una vez ordenadas alfabéticamente las palabras y con sus números correspondientes, la hoja B sirve de índice al libro diccionario del alumno ayudándole a buscar e identificar con eficacia los significados en caso de consultas posteriores.
 

Finalmente se confecciona una portada, se colocan las
hojas-modelo B al principio del libro/diccionario y las hojas-modelo A en el orden correspondiente al de la búsqueda natural de las palabras. Todo este material se encuaderna, dándole el formato libro.
 

El panel/diccionario de aula 


El panel/diccionario, colocado en un lugar del aula bastante visible, es una superficie en la que colocar todas las palabras nuevas que han sido incorporadas a los diccionarios personales de forma consensuada. 

Cada trimestre (o período considerado idóneo por el maestro o maestra) se puede utilizar un nuevo panel, dependiendo del número de palabras incorporadas. El profesorado puede utilizar paneles digitales como registro del diccionario común. 

Como se ha indicado, debe procurarse en cada ocasión (cuando todos trabajan los mismos textos) que un alumno escriba correctamente la palabra buscada en una tira de cartulina y la sitúe posteriormente en el panel/diccionario del aula. Asimismo, el maestro/a puede llevar un registro de control tanto de los paneles diccionarios de aula como de los diccionarios personales (ver fichas de registros). 


Por tanto, las palabras desconocidas cuyos significados hayan sido buscados e integrados en los diccionarios personales por decisión de toda la clase se van colocando (tener preparadas tarjetas de cartulina de color) en el panel.

A este panel siempre se le puede dar muchísima utilidad. Servirá de apoyo visual permanente tanto para el profesor (utilización de estas palabras en el lenguaje oral, en actividades creativas escritas, en las estrategias lectoescritoras diseñadas, etc.), como para el grupo de alumnos (presencia visual continua, refuerzo, asociación, repaso, confirmación ortográfica, recurso y apoyo para construir textos diversos, etc.).

Dicciovoz. Producto colectivo 


Otro producto vinculado a los diccionarios personales es el denominado "DICCIOVOZ", un diccionario elaborado por todo o parte del alumnado del centro conformado por registros de sus propias voces, derivado de los vocabularios, glosarios y diccionarios personales confeccionados en cada aula a raíz de las diversas lecturas realizadas a lo largo del curso. 

Los registros de voz se van incorporando al listado sonoro durante todos los años, constituyendo a lo largo de los progresivos cursos académicos un verdadero diccionario sonoro del centro, que puede ser consultado por cualquier miembro de la comunidad educativa.
 

Registro y evaluación


Desde el análisis de partida, con la consulta previa realizada al alumnado, y la detección de los usos y hábitos de éstos respecto a la adquisición y uso de nuevo vocabulario
(Ficha 1), pasando por los instrumentos de control al servicio del maestro (Ficha 4) las autoevaluaciones de los alumnos durante el desarrollo de la estrategia (Ficha 2), hasta llegar, finalmente, a evaluar y valorar los resultados finales, la construcción de los diccionarios personales debe convertirse en una experiencia genuina, atractiva y eficaz. 

La evaluación continua de la implementación de programa en el aula debe permitir corregir las deficiencias, revisar y mejorar la metodología utilizada y tomar decisiones de avance en otros sentidos. 

Las fichas y registros tanto del alumnado como del profesorado pueden servir para detectar y comprobar si el camino emprendido ayuda efectivamente a enriquecer el vocabulario personal del alumnado, a retener un mayor número de significados, a utilizar con más frecuencia las nuevas palabras aprendidas en los escritos, a desarrollar habilidades y procedimientos de trabajo que permitan al alumnado mejorar su comprensión lectora y su competencia escritora. 

En definitiva, son instrumentos al servicio de una mejora permanente de la práctica y del proceso de enseñanza/aprendizaje. Deben proporcionar autoconocimiento, información de los procesos de trabajo y contribuir, nunca entorpecer o agobiar, a la formación tanto de profesores como de alumnos. 

viernes, 8 de diciembre de 2017

Las actividades de fomento de la lectura desde la biblioteca escolar

El documento titulado Marco de referencia para las bibliotecas escolares elaborado por la Comisión Técnica de Bibliotecas Escolares, promovida por la Subdirección General de Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, indica que “el papel de la biblioteca escolar es esencial en la creación de ambientes propicios para la lectura, la propuesta de itinerarios lectores, la integración de las fuentes informativas y de las tecnologías de la comunicación, el diseño y la realización de actividades para el fomento de la lectura y la escritura fundamentadas, coherentes, estructuradas, sistematizadas y eficaces”.

La biblioteca ha de contemplar en su plan de trabajo un apartado específico dedicado a este ámbito, que se traduce en planificar actividades y actuaciones de carácter general de fomento de la lectura articulándolas en un programa global. Para que adquieran sentido, estas acciones  han de emanar de la política de lectura del centro o de su plan de lectura.

El repertorio de actividades que la biblioteca puede llevar a cabo en pos del fomento de la lectura es ingente, siendo este el ámbito de actuación más desarrollado en el panorama bibliotecario escolar español (rutas literarias, encuentro con autores e ilustradores, talleres creativos, book trailers, clubes de lectura, tertulias, exposiciones temáticas, producción de una obra colectiva, certámenes literarios, celebración de efemérides, festivales de cuentos, recopilación de relatos, elaboración de revistas digitales, semanas culturales, etc.).

Ilustración: Teresa Rodríguez Súnico
La contribución de la biblioteca escolar al fomento de la lectura la enmarcamos, por tanto, en su labor de coordinar y articular las actividades e intervenciones para el centro en su conjunto, considerando categorías como: celebraciones y efemérides; salidas y visitas; recepción de visitas y apoyos externos; producción; colaboración y participación social. 

Lo que nos ha de importar realmente en la escuela en referencia al fomento de la lectura es cómo se leen los libros más que los propios libros. Toda actividad de promoción de la lectura debería colocar al lector en el centro del proceso de lectura. 

La biblioteca ha de centrar las actuaciones de desarrollo de ambientes de lectura poniendo énfasis en valorar respecto al alumnado los aspectos cualitativos más que los cuantitativos (números de libros leídos) que favorezcan la reflexión respecto a la vida y el mundo en el que habita, que consideren el contexto familiar y cultural, que le hagan comprender, comprometerse y leer el mundo. 

Decía Gabriel Zaid en su recomendable ensayo Los demasiados libros que “la medida de la lectura no debe ser el número de libro leídos, sino el estado en que nos dejan. ¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o no ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente más reales”.

sábado, 13 de mayo de 2017

Las bibliotecas escolares en el nuevo Plan de Fomento de la Lectura (2017-2020)

El nuevo Plan de Fomento de la Lectura lanzado por el Ministerio español de Educación, Cultura y Deporte para el breve período 2017-2020 tiene entre sus objetivos el potenciar las bibliotecas escolares de las comunidades y ciudades autónomas. Dicho impulso y potenciación tiene que ver con transformar las bibliotecas de los centros en menos de un trienio en, literalmente, "espacios de encuentros abiertos, presenciales y virtuales, de apoyo al aprendizaje y a la enseñanza, en conexión con las redes bibliotecarias y el entorno. Todo ello obedece a la propia transformación de los modelos de enseñanza y aprendizaje que se está originando en el contexto de convergencia mediática y digital en el que está inmersa la sociedad". Casi nada.

¿Qué actuaciones contempla el Plan de Fomento de la Lectura para llevar a cabo una "transformación" de esta envergadura en relación a las bibliotecas escolares?  A través del Programa 2.3. del documento difundido por el Ministerio se indican dos medidas.

La primera consistirá en difundir las buenas prácticas. Se hará retomando una actuación de un plan anterior (2005-2010) consistente en la "convocatoria de premios a la innovación y la dinamización de las bibliotecas escolares como medida de impulso, reconocimiento y difusión de las buenas prácticas". Esta acción ayudará probablemente a dignificar temporalmente los presupuestos, infraestructuras y dotaciones de algunas ¿20, 30, 40, 50?, de las miles de bibliotecas escolares que se presenten a los premios de marras. A este ritmo de aplicación solo se podrán armar dos convocatorias, tres si optimistas somos. 

La segunda medida se resume en 5 palabras: "Mejora de las bibliotecas escolares". No hay más texto que concrete esta vaga actuación. 

Por si carecen de ideas para llevar a cabo esta medida, les doy una a los que han de desarrollar este punto del Programa 2.3 del Plan de Fomento de la Lectura. A saber: Una de las actuaciones prioritarias consistiría en acometer la acreditación del responsable de la biblioteca, ocupando un puesto orgánico o específico de la plantilla. Téngase en cuenta que en el documento del Ministerio aparece muy claro lo siguiente en relación a la persona que  dirige el recurso bibliotecario de un centro: "estar gestionadas por un docente responsable de la biblioteca escolar que esté cualificado para que los usuarios (alumnado) sean competentes en la búsqueda, selección, análisis, tratamiento y comunicación de la información". Comprendamos que esta gestión tan especializada no la puede abordar un profesor o profesora cada nuevo curso, como suele acontecer en no pocos centros del territorio nacional. Entendamos que la realidad legislativa de España no da cobertura en general a un perfil como el indicado.


Esta medida necesaria de la acreditación ya se indicaba tanto en el documento Marco de referencia para las bibliotecas escolares (Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2011), como en el Informe de noviembre 2015 de la comisión técnica específica de bibliotecas escolares del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB): "Formación actualizada de los docentes responsables de bibliotecas escolares y establecimiento de una acreditación para la persona responsable". 

Sin la acreditación del docente responsable de biblioteca escolar, premios, reconocimientos, impulsos, empujes, buenas intenciones, declaraciones, proyectos, encuentros, jornadas, documentos, etc., no contribuirán a la dignificación, consolidación y estabilidad de la red de bibliotecas de los centros educativos.

Estaremos pendientes al desarrollo de este Programa 2.3. del Plan anunciado con el poderoso título de "Potenciación de las bibliotecas escolares"  y que reclama convertir a estas en "centros de recursos de lectura, información y aprendizaje; ser parte activa del desarrollo del currículo y del proyecto educativo de centro". 

Las instituciones implicadas en la dos actuaciones sobre bibliotecas escolares son:

  • CNIIE: Centro Nacional de Innovación e Investigación Educativa.
  • INEE: Instituto Nacional de Evaluación Educativa.
  • INTEF: Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado.
  • SGEE: Subdirección General de Estadística y Estudios.

domingo, 23 de abril de 2017

La relectura como reconocimiento, día del libro y Juan Domingo Argüelles

Escribe Fernando Aramburu, galardonado por su excelente novela Patria con el premio de la Crítica 2016 de la Asociación Española de Críticos Literarios, que no hay mayor reconocimiento al esfuerzo de un escritor que volver de vez en cuando a sus obras. Y añade que "quizá no sea el libro perfecto ni el jaleado por los tasadores de la literatura el que despierte en nosotros el apetito de releer, sino aquel otro que, con independencia de la consideración que merezca a los expertos, nos dejó una impronta en la conciencia, nos ayudó a entender un poco el mundo y a entendernos, o simplemente contiene unos restos, de otro modo perdidos para siempre, de nuestro pasado" (Las letras entornadas, 2015)

Siguiendo este apunte del escritor vasco, hoy, día del libro de 2017, me apetece mucho celebrarlo releyendo fragmentos de diferentes libros de un prolífico y genuino autor mexicano que siempre he recomendado: Juan Domingo Argüelles. Por tanto, sirva el post como reconocimiento a este poeta y crítico, cuya escritura rica en reflexiones sobre el valor del libro y la lectura como afición y práctica individual no deja indiferente. 

Una parte importante de su obra está enfocada a pensar, repensar y expresar el fenómeno de la lectura, el comportamiento de los lectores, el para qué de la lectura (y de la no lectura), la función de las instituciones y de los mediadores

Gozando hoy del evento dedicado especialmente a los libros y de la relectura de varios de los textos publicados por Juan Domingo Argüelles, me he permitido extraer para compartir algunos párrafos memorables. Párrafos y páginas que arrojan luz y sugieren caminos sobre todo para el profesorado que ha de abordar procesos de mediación de lectura, siempre sutiles. Así que, tras un lento y apetitoso repaso de subrayados, anotaciones, apuntes y llamadas,  lo que sigue son un conjunto de ideas que suscitaron mi interés.


-"El libro no educa, no juzga, no alienta a tener un buen o mal comportamiento. En todo caso, el único consuelo que nos queda, a pesar de esta verdad, es que el libro puede servir para reforzar nuestros mejores sentimientos, ahí donde por supuesto los hay, es decir en el espíritu mismo de que lee. Como instrumento, el libro tiene el uso que el lector le dé". 

-"Que el libro, por sí mismo como objeto, transforma y mejora a todo el mundo es una de las grandes utopías culturales que, como toda utopía, también está teñida de algo de ceguera y de mucha obstinada ingenuidad. El principio que nos debería llevar a abrir un libro es el de avivar nuestra existencia; de modo que, al cerrarlo, tengamos mayores y mejores razones para vivir, pero no para vivir exclusivamente con el fin de leer libros, sino con el propósito de que, en nuestra vida, haya libros que nos hagan más feliz el hecho de vivir". 

-"El libro y la lectura jamás serán un fin, siempre serán un medio, un instrumento, y la vida hace uso de ellos para el menos soñar que se pueden alcanzar mayores intensidades espirituales e intelectuales. Del mismo modo que se digieren los alimentos, para convertirlos en energía vital, los libros sólo tienen sentido si conseguimos que sean combustible vital". 

-"Los libros nos ayudan a vivir pero no remedian, por arte de magia, las muchas desdichas que tiene la realidad cotidiana, más aún en un entorno desfavorecido. Eso, en todo caso, es lo que podemos lograr con los libros, con la lectura en su capacidad restauradora, y consoladora, a condición de que no se utilicen para mediatizarnos política, ideológica, tecnológica, económicamente, etc". 


En esta obra se reivindica la libertad de leer y la libertad de no leer y se aborda en profundidad lo más relevante en relación a la lectura que tiene que que ver no con cuánto se lee o deja de leer sino qué leer y para qué. Así, se dice que "la cultura (y la lectura) no es poderosa por sí misma, y de nada sirve acumularla si no nos revela una forma inteligible de nuestras vidas ni aporta a nuestros actos un auténtico interés vital".

-"La escuela ha sido culpable de un dogma que ha desterrado el placer y ha arrebatado a niños, jóvenes y adultos el derecho al disfrute. Allí donde se hace presente la recompensa o el castigo de la calificación, la lectura no puede desenvolverse. Allí donde leer es un acto disciplinado que se sostiene en el dogma pragmático y abstracto del provecho y la superación, lo único que se puede lograr son lectores frígidos". 

-"Cuando el discurso utilitarista elogia los beneficios de la lectura (o, sería más exacto decir, de la consulta de los libros) y afirma que la adquisición de conocimientos es fundamental para el éxito profesional y social, puede muy fácilmente conducir a la frustración, pues la realidad acaba aportándole a este tipo de visión su falso prestigio: es bien sabido que para tener éxito en la vida y dinero no es necesario leer libros". 

-"Una de las urgencias del sistema educativo es trabajar en un esquema más dúctil, menos rígido, más noble, para que los estudiantes, sin mecanismos coercitivos, por contagio del entusiasmo y casi sin darse cuenta, se vuelvan también lectores, dando reconocimiento y prestigio al enorme potencial del saber extracurricular". 


-"Las técnicas y los métodos son sin duda herramientas útiles para ayudarnos a promover, fomentar y animar la lectura en los niños y los adolescentes y jóvenes, pero más que todo ello, lo fundamental es el contagio del entusiasmo que muchas veces requiere, más que una preparación metodológica, un amor auténtico por el libro y la lectura y una disponibilidad indudable para compartir con los demás ese amor que nos lleva a buscar congéneres". 

-"Si no la escuela, si no el sistema educativo en su conjunto, que al menos lo comprendan los maestros o una buena parte de los maestros. Hay libros que sirven para dar clases, para aplicar exámenes y para aprobar y reprobar alumnos, y otros que no sirven en absoluto para esto. Estos últimos son los libros que nos recompensan con algo más que calificaciones aprobatorias; son los libros que integramos a nuestra vida y no nada más a nuestro aprendizaje para aprobar un examen, y son los libros también que no nos harán más importantes pero sí, quizá, menos crédulos: esos que no leemos porque nos da la gana y sin que tengamos que darle explicaciones a nadie".


-"Los libros tienen que servirnos para algo más que informarnos, para algo más que acumular lectura. A fin de cuentas, en los mejores libros hablan otras personas que escribieron libros porque quisieron hablar con los demás y no encontraron mejor vehículo que la letra impresa. Ésos son los libros vivos. Los demás no importan".


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lunes, 17 de abril de 2017

Los apoyos de la biblioteca al itinerario de lectura del centro


"La lectura cobra sentido cuando se refleja en nuestros actos. Cuando es posible advertir que somos unos antes de los libros y otros después de ellos: quizá, más respetuosos con los gustos y los intereses de los demás; más abiertos al mundo, y, por cierto, seguramente menos soberbios, menos arrogantes respecto de lo que sabemos y lo que ignoramos, porque si leer libros no es una práctica que sirva para conferirnos algunos beneficios humanos, entonces podemos estar seguros que no valen la pena tantos denodados esfuerzos ni tantos fatigosos discursos para hacer de la lectura una de nuestras aficiones". (Juan Domingo Argüelles, 2012)


El programa o proyecto de lectura de un centro puede contemplar un itinerario de lectura, entendido este como el conjunto de lecturas literarias, recreativas e informativas que en el proyecto educativo se ha dispuesto como fundamentales para que el alumnado adquiera experiencia lectora relevante y bagaje cultural. Estas lecturas que realiza el alumnado de una etapa completa son seleccionadas previamente por el profesorado, pudiendo participar en esta contribución el responsable de la biblioteca. La importancia del itinerario estará en el modo de abordar las lecturas para coadyuvar a experiencias lectoras positivas, sin convertir el canon o corpus de libros del itinerario en un recorrido rígido sino abierto más bien a continuas incorporaciones de títulos y formas de mediación y acompañamiento.
Il. T. Súnico

En este sentido, el profesor Juan Mata
 indica "que los libros que de veras han formado lectores suelen estar, por lo general, excluidos del canon [...]. No se trata, pues, de clases de libros, sino de formas de leer. […]  Ese carácter temporal y arbitrario de los cánones debería hacernos comprender que el problema no son las obras que comparecen en las aulas, sino el modo de abordarlas". Por otro lado, hace hincapié en que "el talento y la maestría de los profesores determinan la aceptación o el rechazo por la lectura" y que "hacer conciliables todas las lecturas debe ser nuestro compromiso con los alumnos. Lo que importa no es la edad del barco o la lejanía del puerto, sino el tiempo de la travesía". 

El itinerario de lectura de un centro ha de contribuir a la formación del lector, a la apreciación de la lectura para el gozo y desarrollo personal, a la generación de una experiencia lectora compartida, a la graduación flexible de lecturas que permitan generar un sentido de pertenencia a una comunidad de lectores, al establecimiento de relaciones entre muchas y diversas lecturas y de vínculos con la tradición cultural. 

Considerando que es una parte importante del tratamiento de la lectura en el centro, la inclusión del itinerario de lectura al plan de trabajo de la biblioteca escolar es recomendable. Me refiero a la incorporación tanto de la relación de títulos del itinerario como de cursos/edades a los que van dirigidos, pues ello derivará en la determinación de las características de los apoyos al profesorado y al alumnado por parte de los servicios de la biblioteca.

¿En qué consiste el apoyo al itinerario de lectura? Básicamente tiene que ver con:
  • Garantía de provisión y disponibilidad de ejemplares (mínimo para un grupo estándar de una clase), 
  • reposición y buen estado del grupo de libros,
  • posibilidad de ofrecer un repertorio de actividades previas y posteriores a la lectura de algunos de los títulos del itinerario.
Por tanto, una de las acciones de la biblioteca puede consistir en el diseño y preparación de actividades antes de la lectura de cada título del itinerario para llevarlas a cabo en su espacio a fin de que cada grupo/clase disponga de una introducción común al título/tema/autor (durante la lectura cada maestro o profesor en su aula desarrollará las estrategias apropiadas de mediación y acompañamiento)  y un conjunto de actividades/propuestas al final de la lectura como colofón de la experiencia (debate final, valoraciones/conclusiones de la experiencia lectora, visionado de películas o documentales relacionados con la historia, producción artística, representación teatral, elaboración de un cómic, producción de un book tráiler...).

De esta manera el profesorado del centro dispondrá de referentes y propuestas para abordar el acompañamiento de la lectura de los libros del itinerario del centro y la biblioteca adquirirá un papel de apoyo en un apartado concreto de la política de lectura del proyecto educativo.

sábado, 18 de marzo de 2017

Saber algo de y sobre bibliotecas escolares (II)

Ofrezco en esta segunda entrada una relación de libros que abordan el ámbito de conocimiento de las bibliotecas escolares en relación a su historia, función, uso y evaluación, así como las perspectivas de futuro.  Al igual que la primera selección en esta adopto el mismo criterio: Obras de las que he aprendido y que me han facilitado enormemente el trabajo en las bibliotecas de los centros, en las labores de asesor de formación o en el desarrollo de programas y políticas educativas como técnico en la Administración. En total he considerado en las dos entradas 26 libros, un acervo diverso y rico para aproximarse al conocimiento del mundo de las bibliotecas de los centros educativos.
Ilustración: T. Súnico.

Esta segunda criba, subjetiva y muy personal, como la primera, en absoluto agota las numerosas publicaciones sobre bibliotecas escolares editadas en Iberoamérica. Así que ahí va la segunda selección de libros para "saber algo de y sobre bibliotecas escolares":

Evaluación:

Bibliotecas escolares "entre comillas".
Las bibliotecas escolares en España. Dinámicas 2005/2011.