martes, 26 de abril de 2016

¿Cuándo dejarán las bibliotecas escolares de ser un proyecto?

Releyendo un interesante libro titulado España viva. El pueblo a la conquista de la cultura, con un excelente estudio preliminar de Ramón Salaberría, encontré proyectos legislativos correspondiente a la II República con referencias a las bibliotecas escolares. En el denominado "Proyecto para una organización general de las bibliotecas públicas españolas", cuya redactora y artífice fue María Moliner, ya se adelantaba que la biblioteca de la escuela había de estar regentada por un maestro con la debida formación y competencias. Les comparto el apartado III de dicho proyecto: 

III. Bibliotecas Escolares 
Exclusivamente destinadas a las escuelas, estas bibliotecas estarán constituidas por libros para los niños y sus maestros: literatura para niños y adolescentes, obras de enseñanza y de pedagogía. Sin embargo, en las localidades de menos de 1000 habitantes que no cuenten con biblioteca pública municipal, las bibliotecas rurales y escolares podrán unificarse eventualmente bajo la dirección del maestro, pero esta unificación no deberá ser una fusión completa, será realizada de forma que no se puedan separar inmediatamente si cualquier circunstancia lo exige. 

En el depósito provincial habrá una sección especial para las obras de las bibliotecas escolares, donde se organizarán los lotes circulantes para todas las bibliotecas de la provincia. Dependerá de este servicio de libros, el del material circulante en general; películas, discos, material pedagógico tal como las colecciones de ciencias naturales, los mapas, mapamundis, etcétera, es decir, el material que por razón de su precio no pueda, por el momento, estar permanentemente en las escuelas de los pueblos. 

Los maestros serán los responsables de la buena marcha de las bibliotecas escolares, que convertirán en el centro de su actividad. Los maestros recibirán, además de los cursos de sus estudios generales, lecciones sobre la técnica y la organización práctica de las bibliotecas. 

El director de cada red provincial de bibliotecas mantendrá estrechas relaciones con el inspector de enseñanza primaria, para la concesión de bibliotecas escolares así como para su inspección. El material circulante (exceptuando los libros) será comprado y distribuido bajo la supervisión del Museo Pedagógico y de la Junta para la Difusión de la Cultura.

La Guerra Civil (1936-1939) truncó el desarrollo de este proyecto cuya finalidad era situar las bibliotecas escolares en un lugar relevante dentro del sistema bibliotecario nacional. Todo quedó en el papel. Pero hablemos de hoy. Tanto en la anterior Ley Orgánica de Educación de España (LOE, 2006) como en la actual (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, 2013), se contempla la biblioteca escolar, concretamente, en ambas, en el artículo 113: 

Artículo 113. Bibliotecas escolares. 
1. Los centros de enseñanza dispondrán de una biblioteca escolar. 
2. Las Administraciones educativas completarán la dotación de las bibliotecas de los centros públicos de forma progresiva. A tal fin elaborarán un plan que permita alcanzar dicho objetivo dentro del periodo de implantación de la presente Ley. 
3. Las bibliotecas escolares contribuirán a fomentar la lectura y a que el alumno acceda a la información y otros recursos para el aprendizaje delas demás áreas y materias y pueda formarse en el uso crítico de los mismos. Igualmente, contribuirán a hacer efectivo lo dispuesto en los artículos 19.3 y 26.2 de la presente Ley. 
4. La organización de las bibliotecas escolares deberá permitir que funcionen como un espacio abierto a la comunidad educativa de los centros respectivos. 
5. Los centros podrán llegar a acuerdos con los municipios respectivos, para el uso de bibliotecas municipales con las finalidades previstas en este artículo. 

Ilustración: Teresa R. Súnico
¿En las comunidades antónomas se están llevando a cabo políticas educativas de desarrollo bibliotecario atendiendo a la legislación vigente? ¿Cómo se está implementando el artículo 113 de la Ley Estatal en los distintos territorios con competencias educativas transferidas? A tenor de las distintas realidades en materia educativa, poco se está avanzando en este ámbito y, si hay avances, son tímidos. De tal manera que podemos afirmar que en el año 2016 el Estado español no dispone de un sistema bibliotecario escolar articulado. Esta es la realidad, a pesar de intentos ministeriales de impulso de las bibliotecas a través de dotaciones, programas, incentivos, premios, estudios, materiales, portales, formación, etc., por iniciativa del gobierno central durante el período 2005/2010. 

Por tanto, podemos decir que la estructura político-administrativa de un Estado descentralizado en materia educativa no ha coadyuvado al desarrollo del sistema bibliotecario escolar. Solo algunas comunidades autónomas han iniciado procesos de generación de redes de bibliotecas de centros educativos (Extremadura y Galicia, integrando en sus redes a los centros mediante convocatorias y apoyos de forma progresiva; Andalucía, por medio de desiguales redes profesionales provinciales; Cataluña, manteniendo un soporte básico a las bibliotecas, pues la última convocatoria del programa "Puntedu" es de 2011;  País Vasco, en este caso, a través del programa de actividades extraescolares ACEX, por poner algunos ejemplos.), pero sin garantías de sostenibilidad, continuidad y con olvido de elementos nucleares: gabinetes de apoyo en la estructura orgánica de la administración, acreditación del responsable de la biblioteca...

Mientras tanto, países como Portugal prácticamente armaron este sistema ininterrumpidamente y con elementos de sostenibilidad desde el año 1996 en una tupida “Rede de bibliotecas escolares” . Allende los mares, Chile cumple 20 años de desarrollo de su red de Bibliotecas CRA.  Empero, en España cada comunidad autónoma ha articulado, o no, como ha querido y podido el apoyo a las bibliotecas escolares, sin generar un modelo claro. La realidad, salvando alguna región, es que las bibliotecas en los centros españoles presentan un estado carencial más o menos agudo según la Comunidad que analicemos. 

Es evidente que se ha avanzado en materia de bibliotecas escolares, sobre todo a partir del segundo lustro de este siglo. También en los últimos años en la mayoría de las comunidades lo que ha habido es un retroceso imperdonable tras períodos de inversiones y mucho esfuerzo. A pesar de ello, hoy constatamos que la llama por el uso de las bibliotecas en los centros se mantiene viva en muchos lugares. En todo el territorio insular y peninsular encontramos bibliotecas escolares activas trabajando con escasos apoyos y coberturas, regentadas por profesionales con mucha ilusión, deficiente formación, vehemente determinación y excelente desempeño. 

Han pasado ochenta años desde los primeros intentos de la Segunda República por armar el sistema bibliotecario escolar en España y nos seguimos preguntando: ¿cuándo dejarán las bibliotecas escolares de ser proyecto en las administraciones?, ¿cuándo abandonarán el estado carencial en el que laboran día a día?, ¿cuándo se transformarán en elementos de importancia del centro educativo?, ¿cuándo tendrán personal cualificado para gestionarlas adecuadamente?, ¿cuándo constituirán parte de la política estratégica de la Consejería de turno o del Gobierno de España?