martes, 12 de abril de 2016

¿Qué pueden hacer los responsables de las bibliotecas escolares en un contexto de precariedad?

Las bibliotecas han navegado y navegan en un mar de carencias y debilidades en la organización escolar, en el día a día de escuelas e institutos. La precariedad en recursos y apoyos, a pesar del impulso dado por el Ministerio de Educación en el período 2005/2010, se ha convertido en una seña de identidad de la situación de una parte considerable de las bibliotecas escolares españolas.

Además, sabemos que las bibliotecas escolares...

-No son una institución, sino un recurso y entorno de enseñanza y aprendizaje al servicio del proyecto educativo.
-Carecen de plaza específica de un docente en la estructura orgánica de los centros.
-No disponen de gabinetes de apoyo periféricos cualificados en la administración educativa que garanticen estabilidad de funcionamiento.
-No son objeto de política educativa prioritaria o estratégica ni del Estado Central ni de las Autonomías.
-Son prescindibles para gran parte del profesorado y otros agentes educativos.
-Dependen presupuestariamente de la asignación anual que determine el equipo directivo.
-Pueden estar hoy en una fase de dinámica y desarrollo óptimos y mañana en una fase media o precaria.

Ante este 
panorama, los responsables de las bibliotecas escolares, apelando a la autonomía pedagógica del centro, analizando el contexto de trabajo, elaborando propuestas realistas, comprometiendo al equipo directivo...

-Han de hacer todo lo posible por disponer de los espacios más atractivos y versátiles para las bibliotecas con el objetivo de generar ambientes de aprendizaje, culturales y sociales.
- Han de aprovechar la autonomía pedagógica de los centros y condiciones idóneas en el contexto para desarrollar planes de trabajo realistas y efectivos.
     -Han de poner en valor y dar visibilidad a su quehacer y al de la propia biblioteca.
     -Pueden hacer que las bibliotecas conquisten escenarios de intervención relevantes en los centros y se conviertan en espacios de encuentro de los distintos agentes de la comunidad.
-  Han de aglutinar a grupos de profesores interesados, disponibles y con buena actitud para desarrollar proyectos o talleres específicos o actuaciones en y desde la biblioteca (evitar la dependencia de equipos de apoyo o comisiones de bibliotecas fijas).

Ilustración: Teresa Rodríguez Súnico
-Pueden evitar la organización solo de actividades tipo “días de” (efemérides, por ejemplo.) y procurar y promover acciones sostenibles y relevantes...
-No son los coordinadores o docentes encargados de la lectura o plan de lectura. La política de lectura es responsabilidad del centro en su conjunto. La biblioteca apoya y puede articular actuaciones generales de fomento de la lectura.
-Han de asumir en su plan de trabajo aquello que sea factible en función de las horas asignadas para realizar las tareas encomendadas, de los recursos disponibles y de los grupos de profesores implicados en actividades o programas vinculados a la biblioteca.
-Han de intervenir con regularidad en las reuniones de claustro, equipos técnicos... La presencia en estas instancias se torna fundamental para la visibilidad de la biblioteca y para su imbricación en la dinámica de trabajo cotidiana de la organización.
-Pueden proyectar a través de la biblioteca de manera presencial y virtual elementos de innovación, actividad, participación...
-Han de generar con la actividad de la biblioteca valor añadido a la institución escolar a fin de encontrar su espacio y el sentido de su acción en la escuela.
-Pueden trabajar en red con el fin de rentabilizar esfuerzos, recursos e ideas (grupos de cooperación bibliotecaria).
-Han de evaluar sus servicios, programas y actuaciones y dar cuenta periódicamente y con rigor de los resultados a la comunidad educativa.
-Han de complementar y enriquecer el proyecto educativo del centro y no convertir la biblioteca en un recurso con actividad paralela a la dinámica de la escuela.
-Pueden buscar alianzas en familias y otras entidades e instituciones para propiciar dinámicas de colaboración.
-Pueden autoformarse, formarse y aprender entre pares a través de las redes profesionales específicas o de grupos de cooperación bibliotecaria.
-Pueden reivindicar la acreditación del bibliotecario escolar como horizonte para dar estabilidad al servicio.