domingo, 22 de mayo de 2016

¿En qué fase de desarrollo se encuentran las bibliotecas escolares en España?

Si nos planteáramos en qué fase de desarrollo se encuentran las bibliotecas escolares españolas, no encontraríamos fácilmente una respuesta satisfactoria. La respuesta va a depender de la comunidad autónoma, de la ciudad, del pueblo al que aludamos, por mor de la variedad de políticas existentes en cada territorio o, lo que es más preocupante y usual, de la ausencia de ellas. 

¿Por qué fases han pasado las bibliotecas escolares en España? Como que no se sabe. Depende de la comunidad autónoma, de la ciudad, del pueblo. ¿Qué políticas de desarrollo de bibliotecas en centros educativos hay establecidas por el gobierno de España? En la práctica, ninguna que repercuta de manera relevante en la estructura orgánica de los centros de enseñanza obligatoria. Tengamos en cuenta que el Ministerio de Educación solo mantiene competencias educativas en Ceuta y Melilla y en estas ciudades autónomas la política relacionada con las bibliotecas escolares se suele solventar con espléndidas ayudas económicas y punto.

¿Qué políticas de desarrollo de bibliotecas en centros educativos hay establecidas por las comunidades autónomas de España? Pues todo depende (ya abordé este asunto parcialmente en otra entrada). Unas comunidades carecen totalmente de actuaciones; algunas, las menos, desarrollan redes incorporando a las mismas cada año a centros con proyectos bibliotecarios; otras se limitan a impartir formación específica al profesorado y organizar algún encuentro; unas pocas han legislado tímidamente aspectos relacionados con la sostenibilidad de las bibliotecas escolares, pero con incumplimiento de lo que se legisla; alguna región ha derivado las bibliotecas escolares a constituirse en una parte del programa de actividades extraescolares; otras esperan que la Administración central se encargue de este ámbito y con indolencia nada acometen. Y así podríamos seguir para llegar a describir un panorama que se caracteriza por la precariedad, la indefinición y la falta de voluntad y compromiso real para que las bibliotecas ocupen en los centros un lugar importante.

Ilustración: Teresa R. Súnico
Podríamos aprender de otros, digo yo. Si miramos a Francia o a Chile, mejor dejamos de escribir. Observemos mejor a los vecinos portugueses. El gobierno luso ha armado su red de bibliotecas escolares prácticamente en 20 años, generando una estructura periférica de apoyo y una red cualificada de profesorado que se encargan de gestionar bibliotecas escolares operativas. Veamos brevemente el progreso seguido por las bibliotecas escolares lusas.

En el año 1996 un grupo de trabajo específico elaboró un diagnóstico de la situación de las bibliotecas escolares en el país y unas propuestas de actuación. De ahí surge el documento principal de referencia del que partieron todas las acciones para iniciar una política de desarrollo de las bibliotecas (Lançar a Rede de Bibliotecas Escolares. Relatório Síntese). Al año siguiente se inicia la ejecución del Programa Rede de Bibliotecas Escolares dando los primeros apoyos a los centros educativos. Hasta el año 2004 los centros podían participar en dos convocatorias, nacional o local. Durante el curso 2000/2001 se llevó a cabo la primera recogida de información de las bibliotecas escolares (evaluación). Durante el curso 2004/2005 se creó una estructura intermedia de profesores con formación posgraduada en bibliotecas escolares para realizar el apoyo y acompañamiento a los centros (coordinadores interconcelhios). 

Una vez integrados los centros educativos a la Rede (a partir de 2005) el Ministerio lanza una convocatoria específica para apoyar a bibliotecas escolares con proyectos innovadores, primando la calidad y el mérito. En el período 2007/2008 el gabinete de bibliotecas escolares del Ministerio de Educación lanza diferentes documentos técnicos de referencia y publica una extensa evaluación (segunda recogida de información).

El año 2009 supone un hito para este programa pues se institucionaliza la figura del profesor bibliotecario con formación específica y tiempo de dedicación a la biblioteca en función del número de unidades de cada centro. Asimismo, en 2010 se institucionaliza también la figura del Coordinador Interconcelhio. A partir de 2011 la Rede se planteó nuevos desafíos y renovó conceptos, objetivos y líneas de actuación. Hasta ahora.