jueves, 5 de mayo de 2016

Modelos y herramientas para la evaluación de la biblioteca escolar

La evaluación de los programas, servicios y actuaciones desarrollados por la biblioteca escolar es una necesidad para la mejora continua de su plan anual de trabajo. Para ello, necesitamos herramientas que permitan detectar la incidencia de las intervenciones acometidas desde la biblioteca en el alumnado, el profesorado, las familias... Distintas administraciones han elaborado procedimientos y herramientas de evaluación de la biblioteca escolar.

El Ministerio Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España, en 2011, publicó el libro Bibliotecas escolares ¿entre interrogantes? Preguntas e indicadores para mejorar la bibliotecaEsta herramienta es muy completa y facilita la labor de evaluación de la biblioteca.  Se contemplan 14 dimensiones para la evaluación: A. Valor e integración en el centro. B. Accesibilidad. C. Visibilidad. D. Apoyo al currículo. D1. Análisis de necesidades y oferta de servicios. D2. Adecuación de los recursos documentales. D3. Coordinación pedagógica. D4. Competencias en lectura y escritura. D5. Competencia digital, en información y para aprender a aprender. D6. Competencia social y ciudadana. E. Usos y usuarios. F. Planificación y evaluación. G. Equipo de trabajo. H. Comunidad profesional. I. Puentes con la comunidad. Además,  la herramienta viene enriquecida con rúbricas, cuestionarios (preguntas guía) y hojas de evaluación/planificación.

Andalucía cuenta con un modelo de autoevaluación, explicado en el documento de referencia Plan de trabajo y autoevaluación de la biblioteca escolar. En el documento se aborda la descripción de los componentes para diseñar y elaborar el Plan de trabajo de la biblioteca y se plantea la pertinencia de disponer de un marco de referencia sobre evaluación de los servicios, programas y usos de las bibliotecas escolares. Se proporcionan pautas sobre los procesos de planificación y autoevaluación de la biblioteca y sobre las características y apartados de los documentos principales de evaluación y planificación. Asimismo se contemplan cinco dimensiones para la evaluación de la biblioteca:
  • Infraestructura, gestión, servicios y recursos humanos, vinculada a las garantías mínimas de estabilidad para sostener el desarrollo de los cometidos de la biblioteca.
  • Apoyo al currículo, vinculada al desarrollo curricular y educación en el uso de la información y de recursos para el aprendizaje.
  • Lectura y escritura, vinculada al fomento de la lectura y la escritura, al desarrollo de la competencia en comunicación lingüística y a la experiencia literaria.
  • Dimensión social y de cooperación, vinculada a proyectos de colaboración con otras bibliotecas escolares, redes cooperativas, familias, instituciones, etc., y a servicios para la comunidad.
  • Innovación y supervisión, vinculada a los mecanismos para que la biblioteca desarrolle un papel relevante en la innovación, coordinación, capacitación del profesorado y evaluación de programas, servicios y actuaciones.
Ilustración: Teresa R. Súnico
En Portugal disponen del Modelo de evaluación de bibliotecas escolares. 2014/2017
. Esta herramienta presenta cuatro dominios para evaluar: 1: El plan de estudios, el aprendizaje y la alfabetización. 2. Lectura y alfabetización. 3. Proyectos. 4. Gestión de la biblioteca de la escuela. Cada dominio cuenta con una relación de indicadores y  factores críticos de éxito, así como instrumentos de recogida de evidencias y enumeración de acciones de mejora.

En Chile han utiliz
ado para la evaluación de sus bibliotecas CRA, el documento Estándares para las bibliotecas escolares CRA, cuya primera edición es de 2011. Los estándares se estructuran en ocho áreas. Cada área se divide en indicadores específicos que se presentan a través de rúbricas. Las áreas de evaluación son: 1. Definición de la Biblioteca Escolar CRA. 2. Usuarios. 3. Espacio. 4. Colección. 5. Equipo de trabajo. 6. Gestión pedagógica. 7. Gestión administrativa. 8. Redes y cooperación.

En definitiva, estas publicaciones delimitan un conjunto de dimensiones, indicadores e instrumentos para abordar la autoevaluación de las bibliotecas que merecen ser conocidas y utilizadas adecuadamente por los responsables de las bibliotecas de los centros educativos.