lunes, 16 de mayo de 2016

Zonas educativas de cooperación bibliotecaria

En mi periplo por las bibliotecas escolares malagueñas recogí múltiples manifestaciones de los docentes responsables de las mismas expresando la necesidad de mayor contacto presencial y de cooperación entre bibliotecas escolares tanto para actuaciones de formación y conocimiento de prácticas exitosas, como para desarrollar actividad de trabajo en equipo. 

Esta realidad la puso también en evidencia en 2010 la investigación titulada Bibliotecas escolares "entre comillas”. Estudio de casos: buenas prácticas en la integración de la biblioteca en los centros educativos (2010), concluyendo que "los centros analizados pusieron de manifiesto la necesidad de colaborar, de compartir, de avanzar juntos. Entre los temas más insistentemente planteados por todos los agentes ha destacado la necesidad de conectarse con otras bibliotecas que están trabajando en una dirección semejante."  

En esta entrada voy a abordar modos en que las bibliotecas escolares pueden colaborar entre sí, basándome en experiencias desarrolladas con el fin dar un poco de luz sobre esta necesidad real de conexión y de avance conjunto.

Hace años leí uno de los libros que más conocimientos e ideas me aportaron para desarrollar el trabajo en la Administración en apoyo a las bibliotecas escolares: "I Simposio de Canarias sobre bibliotecas escolares y animación a la lectura: 20 al 30 de junio de 1994". En este voluminoso documento de casi ochocientas páginas encontré la transcripción de la conferencia de Max Butlen, al que tuve la fortuna de conocer en unas jornadas formativas en Salamanca.

Cuando Max Butlen en su intervención titulada "La organización de las bibliotecas escolares en Francia" aborda las estrategias para desarrollar los servicios de biblioteca escolar hace hincapié en una idea-fuerza muy interesante: “Si se percibe que en un lugar determinado existen equipos que funcionan bien, por qué no permitirles ir más allá, conjugando los recursos, los medios de la Educación Nacional, de Cultura, de las entidades administrativas territoriales para crear, en materia de bibliotecas escolares, auténticos núcleos de calidad que sirvan de locomotora”. Y añade: "la conjunción de esfuerzos puede desembocar en la creación de núcleos de calidad". Esta idea-fuerza, "núcleo de calidad", la vinculé a la capacidad de innovación de la Administración en el ámbito de las bibliotecas de los centros educativos. Así que me puse manos a la obra para pergeñar una estrategia que propiciara modos de cooperación en un momento en el que se habían activado recursos para las bibliotecas escolares.

Consideré que en algunas comarcas visitadas se podrían dar las condiciones idóneas para impulsar núcleos o zonas educativas de calidad. Por tanto, era cuestión de observar y detectar dónde se presentaban evidencias y factores positivos susceptibles de desembocar en una actuación específica, coordinando los esfuerzos de las distintas administraciones con competencias educativas y culturales, a fin de crear un núcleo o zona educativa de interés para la cooperación y el desarrollo de las bibliotecas escolares, que permitiera también el trabajo en red.

Allá por el año 2001, en mis visitas de seguimiento a los seis centros de la localidad de Torrox (Málaga), detecté que las bibliotecas escolares colaboraban en algunas actividades por iniciativa de la biblioteca pública ubicada en uno de los centros de primaria (se trataba de una biblioteca de doble uso). Pero vi que en realidad las bibliotecas de los centros educativos no cooperaban juntamente entre unas y otras de manera regular en la consecución de un proyecto o fin determinado. Solo se activaban de manera puntual lideradas por la biblioteca pública. Lo interesante es que en la zona se daban algunos indicadores que invitaban a formar una zona de calidad. A saber: 
  • Apoyo del Ayuntamiento a los servicios de lectura pública y bibliotecas escolares, que se traducía en dotaciones económicas anuales, adecuación de instalaciones, promoción de actividades... 
  • Cooperación de la biblioteca pública municipal con los centros educativos en actividades de fomento de la lectura. 
  • Óptima cualificación del personal responsable de las bibliotecas públicas y escolares. 
  • Trayectoria en la zona de actuaciones para fomentar la lectura y dinamizar la vida cultural. 
  • Apoyo de personal auxiliar técnico bibliotecario a los centros educativos. 
  • Bibliotecas escolares operativas y con disponibilidad de personal responsable de las mismas. 
  • Bibliotecas escolares con apertura en horario extraescolar. 
Ilustración: Teresa R. Súnico
Realizada esta primera comprobación, era evidente que se daban condiciones suficientes para lanzar una propuesta innovadora. Así, en el curso 2001/2002 propuse al asesor de referencia en bibliotecas escolares del Centro de Formación del Profesorado de la Axarquía, al concejal de Cultura del Ayuntamiento, a los bibliotecarios públicos y al grupo de docentes de los centros de la localidad de Torrox, generar lo que denominé una "Zona Educativa de Cooperación Bibliotecaria" (ZECB). Preparé y redacté un documento base explicando las características de una zona de esta naturaleza, así como los compromisos que deberían asumir las partes implicadas para desarrollar este proyecto, atendiendo a que la zona debía considerar los siguientes objetivos: 
  • Optimizar y generar recursos materiales y humanos para impulsar bibliotecas escolares estables al servicio de la comunidad, convirtiéndolas en espacios educativos y culturales, que colaboran y se coordinan con las actuaciones de las bibliotecas públicas municipales. 
  • Crear una red municipal de acceso a la información y al conocimiento y una política global de fomento de la lectura y atención a los usuarios de bibliotecas. 
  • Trabajar cooperativamente entre las administraciones implicadas e invitar a otros colectivos de los sectores públicos y privados a colaborar en las actuaciones que se deriven del plan de trabajo para el desarrollo de la zona. 
Durante el curso 2001/2002 se llevaron a cabo reuniones in/formativas y de trabajo. Asimismo, se acometió el análisis de infraestructuras y recursos disponibles en todos los centros educativos. Finalmente en 2003 los miembros de la zona se dotaron de documentos fundacionales y operativos, empezando a funcionar con regularidad. Una década después, en el V Encuentro de Bibliotecas y Municipio, organizado por el Ministerio de Educación en Madrid en octubre de 2013, propuse la difusión y comunicación del trabajo que se estaba llevando a cabo en esta localidad. En la actualidad la ZECB de Torrox sigue activa.

Las ZECB requieren coordinación y compromiso de todas las partes. Normalmente se generan a propuesta de una de las administraciones públicas y presentan elementos característicos como: cuentan con cobertura administrativa; disponen de un documento fundacional y protocolo de actuación; implican a varias instituciones -entre ellas el área de cultura del Ayuntamiento a través de las bibliotecas públicas-; están constituida por bibliotecas públicas y escolares de un territorio claramente delimitado: pueblo, barrio, distrito (cercanía geográfica).

Otro modelo para la colaboración entre bibliotecas de centros educativos es el denominado "Grupo de Cooperación Bibliotecaria" (GCB). Son grupos de bibliotecas cuya finalidad es desarrollar trabajo cooperativo, formación, intercambio de experiencias y planificación de actuaciones comunes vinculadas al desarrollo de los programas, actuaciones y servicios que se llevan anualmente a cabo en un determinado número de bibliotecas escolares. Un ejemplo que se aproxima a este modelo es el Grupo Cooperativo Bibliotecas Escolares en Red de Albacete surgido en 2010.

Los GCB surgen entre varios centros educativos, que pueden o no estar cercanos o pertenecer o no a la misma localidad o territorio. Su constitución obedece fundamentalmente al interés de los responsables de bibliotecas escolares por cooperar y aprender. Estos grupos disponen de autonomía organizativa y normalmente no tienen cobertura administrativa de un Centro de Formación del Profesorado o de un Ayuntamiento o de una Delegación de Educación. No suelen incluir a las bibliotecas públicas, pues su cometido obedece más a una acción de la escuela para enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Los grupos se configuran en función de los intereses de los miembros en una reunión constitutiva presencial de todos los participantes. En su creación se contemplan aspectos relacionados con el nivel de desarrollo de cada biblioteca, las necesidades formativas y las expectativas de los responsables, los campos de actuación que se quieren abordar para avanzar en servicios y programas de las bibliotecas, etc. Todo ello para configurar grupos con competencias, temas de trabajo, intereses y proyectos similares. Sus objetivos son:
  • 
Realizar formación práctica vinculada al quehacer de las bibliotecas y a los cometidos de sus responsables.

  • Planificar actividades, actuaciones y proyectos comunes.
  • Facilitar espacios presenciales y virtuales de encuentro, intercambio y comunicación.
  • 
Aprovechar y compartir el uso de los diversos recursos disponibles en las bibliotecas.
  • 
Desarrollar proyectos y programas innovadores entre varias bibliotecas.
  • Intercambiar e itinerar exposiciones, materiales producidos, etc.

  • Compartir experiencias y trabajar cooperativamente en los ámbitos que se determinen.

Jaume Carbonell considera que "una escuela tiene más posibilidades de mejorar en la medida en que exista un movimiento de cambio en una zona urbana o rural determinada que le ofrece cobijo institucional y pedagógico. Por eso es importante no limitar las iniciativas innovadoras en cada escuela". Tanto las ZECB como los GCB constituyen actuaciones innovadoras en el ámbito educativo por cuanto buscan modos de trabajar y colaborar bajo dinámicas que ayudan a acompañar de manera satisfactoria los procesos de transformación de la escuela, enriqueciendo y otorgando valor añadido a la acción de las bibliotecas escolares. Ambas modalidades requieren para su desarrollo de condiciones mínimas apropiadas, liderazgo, implicación real y capacidad de trabajo en equipo.