miércoles, 27 de julio de 2016

Promoción de la experiencia literaria en la biblioteca escolar


Sabemos que no es cometido de la biblioteca escolar la educación literaria. Esta es una tarea reglada impartida por profesorado especializado. Ahora bien, la biblioteca sí puede, y de hecho lo hace, contribuir al aprecio de la lectura literaria, a generar ambientes para la “experiencia literaria”. Para que la biblioteca contribuya a enriquecer la formación del lector y las vivencias y experiencias del alumnado en torno a la lectura de obras de ficción, su estrategia ha de centrarse en intervenciones y propuestas de corte más informal.  

Es evidente que cuando en la biblioteca se llevan a cabo talleres de escritura creativa, se realizan encuentros con escritores o con ilustradores, se coordinan clubes de lectura, se promueven certámenes literarios, se editan y publican las producciones literarias del alumnado, etc., se favorece la experiencia literaria, la competencia lectora y, por ende, la formación del lector de obras de literatura. Además, las situaciones y formas de lectura que se dan en acciones de fomento de la lectura y las que se propician en formación de lector literario se retroalimentan.

Si es importante que los responsables de las bibliotecas escolares tengan formación, y afición, en el campo de la literatura para niños y jóvenes, no lo es menos que manifiesten sensibilidad en pergeñar estimulantes propuestas para que el alumnado "viva" y se "apasione" con la experiencia literaria. En este sentido, nos viene de perlas considerar lo escrito por el profesor Víctor Moreno en su excelente librito titulado La formación literaria (2015). Este autor abunda en aspectos de interés que convendría sobremanera incorporarlos a la filosofía de intervención de la biblioteca escolar en relación a la planificación de actuaciones vinculadas a la “experiencia literaria”:
Ilustración: T. Súnico
  • Poseer una competencia lectora cualificada no garantiza que una persona se haga lectora de por vida, ni buena ni mala lectora, simplemente lectora.
  • Cuando la literatura se convierte en asignatura, la reducimos a un saber burocratizado.
  • La literatura está en los libros, y que la única manera posible de saber –de sapere, gustar–, literatura, es leerla y escribirla.
  • El objetivo sería conseguir que la literatura se convirtiera en una exploración personal de un texto literario o no. Sea lo uno o lo otro, será imposible conseguirlo sin el concurso emocional e intelectual del sujeto lector. 
  • La literatura es emoción, vida, pálpito, identificación, pasión y entusiasmo.
  • El conocimiento de los aspectos formales de la literatura no garantiza la sensibilidad estética, ni siquiera la competencia literaria.
  • Lo que sepa el alumno sobre historia, autores, libros, títulos, períodos, técnicas, movimientos literarios, será una pesada carga inútil si toda esta parafernalia no constituye la urdimbre para acceder a una experiencia personal.
  • La literatura está para ser leída, comprendida, interpretada, imitada y transformada. Que es el modo más eficaz de hacer real la experiencia lectora de la literatura. Una experiencia que sin el contacto directo y espontáneo con las obras no es posible.
En el presente contexto escolar se están produciendo cambios en la apreciación de la lectura literaria. Los responsables de las bibliotecas escolares han de reflexionar sobre estas transformaciones que tienen que ver con la irrupción generalizada de las tecnologías de la información y la comunicación, con diferentes hábitos de consumo cultural, con nuevas prácticas de lectura...

Es honesto reconocer la destacada labor que desarrollan las bibliotecas escolares activas de nuestro país en la promoción de experiencia literaria entre el alumnado; y lo hacen tanto a través de actividades propias como por medio de actuaciones de apoyo a programas institucionales: "Clásicos Escolares" o "Creatividad Literaria" en Andalucía, "Ler en mancomún" en Galicia, por señalar algunos ejemplos. 

Es justo reconocer que las bibliotecas aportan humanístico valor al proyecto educativo de los centros fomentado la lectura literaria y no literaria a través de múltiples actividades, reconociendo la producción literaria dirigida al público infantil y juvenil, facilitando una cuidada selección y provisión de textos para los itinerarios de lectura, colaborando con el profesor de literatura, afanándose continuamente por situar en estima la experiencia literaria y la propia literatura...

¿Para qué sirve la literatura?
Ha llegado el momento de volver a hacer el elogio de la literatura. De protegerla del desprecio, en la escuela y en el mundo. Las cosas que la literatura puede buscar y enseñar son pocas, pero insustituibles -anticipaba Italo Calvino-: la forma de mirar al prójimo y a sí mismo, de atribuir valor a cosas grandes y a cosas pequeñas, de encontrar las proporciones de la vida, el lugar que en ella ocupa el amor, así como su fuerza y su ritmo, y el lugar que corresponde a la muerte, la forma de pensar en ella o de no pensar en ellas y otras cosas necesarias y difíciles, como la duración, la piedad, la tristeza, la ironía, el humorismo.