martes, 19 de julio de 2016

Sobre innovación y biblioteca escolar

Aristóteles y Platón consideraban a la innovación como algo prohibido por maligna ya que "introducían cambios en el orden establecido, cambiando las costumbres y el orden de las cosas de forma extraordinaria". Durante el Renacimiento, "el concepto de innovación compartía el espacio de la herejía en los discursos religiosos". No es hasta finales del siglo XIX y principios del XX que el término innovación se vincula a novedades científicas o tecnológicas con la idea de introducir una cosa útil en el mundo. Esto es lo que nos dicen los científicos Elena Castro e Ignacio Fernández, en la obra El significado de innovar. Y añaden: "puede producirse innovación en muchos sectores que no dependen de la generación de nuevo conocimiento, sino de la combinación de los ya existentes y que se innova de muchas maneras, no solo con la tecnología y no solo desde la invención".

Puede parecer vana pretensión unir innovación y biblioteca escolar en un siglo obnubilado por el imperio de las tecnologías avanzadas. Pero hete aquí que no es vacua pretensión la de un servidor de ustedes sino noble propósito hacerles ver que nuestras bibliotecas escolares están en continua transformación y en disposición de generar innovación (y en situaciones de cobertura favorables, más y mejor). El profesorado y la Administración ya repara y advierte, después de errar durante años, que la introducción de las tecnologías en la escuela no es sinónimo de innovación. Menos mal.

Jaume Carbonell, en su ensayo La aventura de innovar, considera a la biblioteca escolar como uno de los aspectos relevantes del proyecto educativo de centro que favorecen especialmente la innovación. Escribe: "La biblioteca constituye una muestra representativa de la cultura pensada, sentida y vivida en diversos momentos; por ello deviene el instrumento estratégico prioritario para convertir la información en conocimiento, para promover el aprendizaje en las diversas áreas de conocimiento, para despertar en el alumnado la curiosidad cultural y la pasión por la lectura y para acompañar mejor los procesos de innovación y cambio en la escuela. No en balde, en un reciente estudio del Banco Mundial, la biblioteca ocupa el primer lugar en la lista de factores que afectan a la calidad educativa, por delante del tiempo de instrucción y las tareas en casa". De este librito destaco algunas ideas en relación al concepto "innovar":
  • Se define la innovación como una serie de intervenciones, decisiones y procesos, con cierto grado de intencionalidad y sistematización, que tratan de modificar actitudes, ideas, culturas, contenidos, modelos y prácticas pedagógicas.
  • La mera modernización de la escuela nada tiene que ver con la innovación.
  • La innovación se enriquece con el intercambio y la cooperación con otros profesores y profesoras, mediante la creación de redes presenciales.
  • La innovación, para ser potente y exitosa, no puede basarse en la desconfianza del profesorado y en su exclusión.
  • Las innovaciones que parten desde abajo, desde el propio colectivo docente, tienen más posibilidades de éxito y continuidad que las que emanan desde arriba. 
  • A veces se necesitan estímulos externos y propuestas desde la Administración para remover una institución anclada en sus inercias y para despertar a un profesorado demasiado adormecido. 
Carbonell llega a una clara conclusión: "Las innovaciones han de ser pensadas, gestionadas y realizadas autónomamente por el profesorado. ¿Cuál es entonces el papel del Estado o de cualquier otro poder público? Básicamente, tomar las medidas necesarias de política educativa y dotar a la escuela pública de los recursos suficientes para que el profesorado pueda llevar a cabo las innovaciones bajo las necesarias condiciones de calidad.

El desarrollo de las bibliotecas escolares constituye un ejemplo de innovación que ha partido desde abajo y que fundamentalmente durante la primera década de este siglo consiguió apoyos de la Administración. Sin embargo, en los últimos años se ha producido una retirada generalizada de partidas presupuestarias, programas, formación, etc. Solo alguna que otra comunidad autónoma mantiene política específica de sostenimiento de su red bibliotecaria, siendo minoría. Tras dos décadas de tímidas iniciativas de administraciones municipales, provinciales, autonómicas y estatal, sobre las bibliotecas de los centros educativos no universitarios españoles planea la alargada sombra de un proyecto continuamente postergado. Piensen que al día de hoy no se han conseguido en la mayoría de las comunidades autónomas apoyos sostenibles de la Administración a las redes de bibliotecas escolares. Un aspecto, a mi parecer, muy importante para propiciar entornos favorables a la innovación en este ámbito. A pesar de ello, encontramos muchas bibliotecas escolares en todo el territorio nacional desarrollando una encomiable labor de enriquecimiento del trabajo que se lleva a cabo en los centros educativos.

¿Cómo la biblioteca, modestamente, puede aportar innovación y valor añadido al proyecto educativo de un centro? Para mí, una biblioteca escolar que desarrolla uno o varios programas formativos en horario lectivo en un centro, está llevando a cabo innovación educativa. Una biblioteca que abre en horario no lectivo y acoge uno o varios grupos de lectura de alumnado, de padres y madres, de profesorado, aporta valor a la actividad de la escuela. Cuando el alumnado con diversidad funcional sale de sus aulas y acude a la biblioteca a participar en experiencias de fomento lector, en encuentro con otros compañeros, con escritores, ilustradores, etc., la biblioteca actúa como un entorno innovador inclusivo. Si en la biblioteca el silencio no es impuesto, sino que el silencio es elegido, creativo, buscado, deseado, y el silencio no da miedo, entonces es una silente innovación la que se produce.

Carmina Sánchez, Marcelo Lasagna y Xavier Marcet escribieron en 2014 un interesante ensayo, Innovación pública. Un modelo de aportación de valor. Veamos lo que afirman sobre la innovación en general:
  • Innovar significa llevar nuevas ideas a la práctica y supone combinar de un modo distinto el conocimiento existente, aplicándolo de un modo diferente. 
  • Innovar implica pensar y aplicar caminos propios, a veces inéditos y, en ocasiones, a contracorriente.
  • La innovación tiene que ver con las personas, porque más allá de procesos perfectamente diseñados, la capacidad innovadora de una organización dependerá de la voluntad y la motivación de los individuos que la configuran y, por ello, potenciar y canalizar el talento de los funcionarios es una tarea compleja, pero sin lugar a dudas será la clave del éxito. 
  • Es necesario trabajar potenciando los talentos individuales, en combinación con el desarrollo de una inteligencia colectiva.
  • Necesidad de un discurso en torno a la innovación en la organización que transmita su visión, su filosofía y su operatividad.
  • Para conseguir una organización innovadora más allá de funcionarios obedientes, necesitamos profesionales comprometidos, con capacidad de autodirigirse.
  • No "burocratizar" la innovación.
  • En un equipo innovador es vital el emprendedor. Su perfil debe ser el de un entusiasta convencido del proyecto que lidere. Deberá tener conocimiento experto en el área de actuación y ser capaz de capitanear un equipo.
  • No hay innovación sin riesgo, pero el mayor riesgo es no innovar.
Las bibliotecas escolares en España han construido un discurso coherente de aporte innovador y de valor al proyecto educativo de los centros, un relato propio, que ha de tenerse muy en consideración tanto por la Administración como por los colegios e institutos. La formación del profesorado, entre otras actuaciones, ha de contribuir a que el lenguaje utilizado en dicho discurso sea adoptado por los miembros de la organización escolar de tal manera que nos entendamos entre nosotros y comprendamos los conceptos de igual manera. Esta es una asignatura pendiente para la incorporación efectiva de la biblioteca escolar a las rutinas del quehacer de la escuela. A veces, se tiene la sensación que las bibliotecas escolares navegaran a contracorriente en relación a las dinámicas de los centros. Cuesta hacer valer su papel y la utilidad de su uso. Supone un titánico empeño implicar al profesorado en sus programas formativos o beneficiarse de sus servicios. 
Ilustración: Teresa R. Súnico
¿Cuándo la biblioteca escolar, humildemente, aporta innovación y valor añadido al proyecto educativo de un colegio o instituto? Cuando la biblioteca en su plan de trabajo incluye actividades inútiles está innovando con sutileza. Si la biblioteca escolar provoca la reserva de momentos para la conversación, el debate, la deliberación, el diálogo, entonces innova sobremanera entre el ruido imperante. Cuando hay una reunión de profesores, de inspectores, de padres, de asesores y desean que esta se celebre en la biblioteca escolar, es que el espacio, aparte de agradable, resulta atractivo e innovador en comparación con las otras estancias del establecimiento escolar. Cuando un grupo de bibliotecas escolares se asocian para cooperar y compartir conocimientos, experiencias y recursos, generando trabajo cooperativo en una zona, están innovando notablemente.

En mi periplo por cientos de bibliotecas escolares he visto responsables de las mismas y equipos de apoyo comprometidos y convencidos de su quehacer que han avanzado gracias a la confianza, flexibilidad y libertad que el equipo directivo les otorgó en la realización de sus innovaciones. La capacitación del responsable de la biblioteca, su actitud y liderazgo contribuye a que la biblioteca pueda ser catalizadora de innovación. El talento individual de la persona que regenta una biblioteca escolar es valioso, sin menoscabo del trabajo en equipo. Pareciera que hoy se primara el trabajo colaborativo y la inteligencia colectiva sobre el talento individual, pero ambos son esenciales para este y otros ámbitos.

Por otra parte, he de resaltar que se deposita excesiva confianza en la formación permanente del profesorado como motor de cambio y producción de innovación en los centros. A veces, caemos en el error de creer que solo formando al responsable de la biblioteca escolar (esta es prácticamente la única acción de algunos programas institucionales de apoyo a las bibliotecas escolares), ya se producen transformaciones sustanciales en la utilización del recurso y en los aportes de este al centro. Generalmente, no es así. Sabemos que con la formación no basta. La formación ha de ir indefectiblemente acompañada de la consecución de elementos nucleares (acreditación del docente responsable, horario de atención a la biblioteca garantizado, mantenimiento de equipamiento y colección, presupuesto anual...) y transversales (participación del profesorado en programas de la biblioteca, formación del profesorado, liderazgo del equipo directivo...).

¿Cómo la biblioteca aporta innovación y añade valor al proyecto educativo de un centro? Cuando desde la biblioteca se fomenta y apoya la realización de proyectos de trabajo interdisciplinares, proyectos documentales integrados o proyectos aula/biblioteca, se está propiciando innovación metodológica. La biblioteca que organiza exposiciones de producciones del alumnado complementadas con producciones externas y abre al público, creo que está aportando valor al proyecto de la escuela. Cuando la biblioteca proyecta a la red algunas de sus actuaciones y servicios e interacciona con el alumnado y los padres y madres de alumnos, lleva a cabo tarea innovadora. Cuando el responsable de una biblioteca desarrolla tareas de curación de contenidos utilizando múltiples herramientas y provee de entornos informacionales específicos a un proyecto, a una clase, a un profesor, etc., está sirviendo a una dinámica innovadora. Cuando ante el tiempo actual dominado por "las tecnologías de la interrupción", en expresión de Nicholas Carr, la biblioteca recrea y procura espacios y momentos de experiencia lectora lenta, continuada y concentrada, está contribuyendo a dotar de gran valor los tiempos de la escuela.

A las bibliotecas escolares se las ha denominado y considerado "motor de la innovación" o "corazón" de la escuela, depositando en ellas infundadas y desorbitadas expectativas de cambio. La biblioteca ayuda, colabora, crea ambientes, apoya, fomenta, incita, contribuye a generar valor añadido en una escuela que innova. Por tanto, ni motor ni corazón. En todo caso, una parte importante del aparato o del cuerpo de la institución educativa. La innovación a pequeña escala de la biblioteca ha de ir acompañada de la innovación del propio centro educativo. Solas no, por favor. Las bibliotecas escolares innovarán a mayor escala si el centro al que sirven también lo hace y permite la flexibilidad y confianza que necesitan los equipos innovadores. 


Según Steven Johnson "leer sigue siendo un vehículo sin rival para transmitir ideas y experiencias novedosas", además favorece la serendipia y la innovación. ¿Sabéis que Bill Gates se toma unas vacaciones anuales para leer?  El mismo Steven Johnson en su libro Las buenas ideas. Una historia natural de la innovación, aconseja: "Las empresas podrían considerar que esas vacaciones dedicadas a la lectura tienen un valor, igual que muchas fomentan que sus empleados dediquen algo de tiempo a la formación continua. Si Google puede darles a sus ingenieros un día a la semana para que trabajen en lo que deseen, ciertamente otras empresas podrán encontrar el modo de que su equipo tenga tiempo para dedicarlo a sumergirse en una red de ideas nuevas".

La innovación visita las bibliotecas escolares cuando estas sostienen un trabajo modesto, sencillo, riguroso y abierto a cambios reales de mejora de sus servicios y programas; cuando no se dejan llevar por cantos de sirena de mil modas vestidas de innovaciones importadas y no contrastadas; cuando el equipo directivo confía en la competencia del encargado de la biblioteca y facilita nuevas formas de abordar la enseñanza y el aprendizaje; cuando el profesorado siente satisfacción por la labor desarrollada y pone amor y empeño en la misma; cuando los responsables de las bibliotecas están convencidos del valor de su actuación no solo para mejorar rendimientos académicos sino para mejorar personas....Todo ello junto, y más, propicia, también, una actitud innovadora. Porque de eso se trata, de actitud.