miércoles, 3 de agosto de 2016

Campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares o sueño de una tarde de verano


Leía en un post de la comunidad Baratz titulado "La fuerte relación entre los rendimientos de los estudiantes y las bibliotecas escolares" que no hay día en que la utilidad de las bibliotecas escolares no sea puesta en duda, y más en una sociedad tan digital como en la que vivimos. Las bibliotecas escolares tienen que demostrar su valor de manera constante e ininterrumpida. Quizás este reto sea el que haga que las bibliotecas escolares estén siempre en constante evolución, adaptación y transformación. Efectivamente, pareciera que las bibliotecas escolares tuvieran que reivindicarse constantemente y recordar a todos los agentes de la comunidad que existen, que son, que están ahí para enriquecer y apoyar el proyecto educativo de cada centro, que son útiles, que son parte sustancial de la institución educativa.

Esta situación, esta realidad, convierte, curiosamente, a las bibliotecas en recursos y entornos de resistencia en muchísimas escuelas e institutos. Resistencia como una manera de ser y estar en los centros. Resistencia referida a las dificultades encontradas continuamente para sostenerse en el tiempo, pero sobre todo como fortaleza ante las vicisitudes y coyunturas adversas tanto internas como externas. Resistencia que ha proporcionado a las bibliotecas escolares fuerza y confianza en su quehacer, capacidad de soportar contratiempos y de sortear a oráculos pronosticando su desaparición e inutilidad. Un extraordinario fenómeno que habría que analizar y estudiar por su singularidad en el sistema educativo español.

En un post anterior abordé los retos de futuro para la consecución generalizada en nuestro país de bibliotecas escolares operativas. Entre los retos indicaba el que tiene que ver con la realización de campañas de visibilidad y actividades in/formativas sobre el quehacer de las bibliotecas escolares. Defendía una campaña que tendría como finalidad básica superar los conceptos erróneos y lugares comunes relativos a las funciones de las bibliotecas, persistentes todavía en las mentes del profesorado y de otros agentes educativos. Y argumentaba que la consecución de este reto era responsabilidad del centro educativo y de las administraciones autonómica y estatal. A tenor de lo escrito hasta ahora, el lector puede colegir que la campaña consistiría, entonces, en una loa a la resistencia de la biblioteca escolar, a su proximidad ante las necesidades de educación humanística del alumnado y a la confianza que en ella se puede depositar para la mejora del proyecto educativo. También puede discurrir que podríamos ponernos manos a la obra.

Cierto es que restan desafíos por superar (acreditación del responsable, normativa básica estatal, gabinetes de apoyo, etc.) de alta prioridad para la generalización de las bibliotecas que queremos. De eso no hay duda. Además, son necesarios para equilibrar los desajustes del desarrollo bibliotecario entre comunidades autónomas. Por esta razón pueden ustedes inferir que dedicarnos ahora a diseñar e implementar una campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares no es reto que urja, apremie, pida paso y con bulla nos susurre al oído: ¡vamos!, ¡vamos! Pues no sé. 

A lo mejor priorizar una campaña ayuda a priorizar. Así que propongo alterar las prioridades de los retos de marras y lanzo la noble y magnífica, a la vez que sobria y sencilla, propuesta de armar una campaña para todos. ¡Campaña ya!, porque se necesita información y conocimiento de parte de la comunidad educativa sobre el papel que desempeñan y pueden desempeñar las bibliotecas escolares. ¡Campaña sin demora!, por la necesidad de persuadir y de hacer ver a los equipos directivos y demás agentes educativos (asesores, inspectores, técnicos docentes...) no solo la bondad del recurso, que también, sino cómo servirse de él para la mejora de la práctica.

Pongámonos a pensar y a diseñar una campaña que acompañe durante un año académico al profesorado. Una campaña que acampe en cada centro educativo de ciudad o pueblo, que se note en los centros durante cada trimestre porque algo "pasa", que sea un hito en las actuaciones de las administraciones, que se palpe por la comunidad educativa. 

Hay que reconocer que los actores principales de la campaña son los responsables de bibliotecas que pueden mostrar en sus centros y en otros el potencial de las bibliotecas. Esta labor y colaboración es esencial. Para ello se pueden arbitrar múltiples estrategias. Pero es evidente que han de verse complementadas con apoyos externos de otros agentes por una cuestión de planificación, organización y logística, obviamente. 
Ilustración: T. Súnico

Se trataría de acometer una campaña estatal y autonómica, por aquello de las competencias en materia educativa, con un eje común que no dé lugar a dudas y zarandeos. Una campaña cuyo eje principal se proyecte en los centros educativos, con actos in/formativos, con asesoramientos, demostraciones, apoyos, con presencia, pero no de presencia mediática. ¡No!, ¡no!, ¡no! ¡Que no! No hablo de una campaña de visibilidad desplegando y distribuyendo carteles, dípticos, marcapáginas, chapas, camisetas, gorras, cuñas, vídeos, iconos, logos...¡No!, Viralizar eslóganes, buenas intenciones, lugares comunes, frases grandilocuentes en twitter, en televisión, en radio, en facebook, en youtube, no sirve mucho a la causa bibliotequera que aquí nos convoca. Toda esta farfolla nos la podemos evitar con un ahorro sin precedentes en campaña conocida por estos lares.

¡Atención curiosos lectores! Me refiero a una campaña que no se centre en abordar los cometidos de la biblioteca, las tareas y funciones de los responsables y lo que la normativa prescribe respecto a su papel y uso. Sobre esto, poquito. Aludo a una campaña que enfatice en todo aquello que hace y puede hacer la biblioteca de un centro educativo para apoyar la labor docente y mejorar la calidad de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sugiero una campaña que prescinda de "expertos" cuya trayectoria no viniera acreditada por su estadía en bibliotecas escolares. Propongo una campaña que rehúya actos multitudinarios y diseños formativos psicodélicos y abrace las acciones de proximidad. 

Afortunadamente, a través de ejemplos y prácticas reales de bibliotecas operativas y destacadas, que las hay en todo el territorio nacional, podemos ilustrar ese objetivo mayor. Nos bastaría con los que saben de bibliotecas, con los que en el gremio docente "saben hacer", que son muchos en las diecisiete Comunidades Autónomas, más Ceuta y Melilla. Entre esa plétora encontramos afortunadamente a muchos docentes responsables del recurso dispuestos a iniciativas vinculadas a la campaña; también, créanme, a inspectores, técnicos docentes, asesores...El despliegue de estos profesionales en actos de campaña es clave para manejar mensajes coherentes y ejemplares. Que se impartan charlas, que se monten exposiciones, que se seleccionen prácticas exitosas, que se ayude a generar ideas, que se reúna a los equipos directivos, que se organicen jornadas para los responsables de bibliotecas y sus equipos, que se intervengan en claustros... 

¿Y si la Administración no acomete una campaña de esta o parecida naturaleza? Pues, chicos y chicas, remánguense, carguen la tableta, colóquense el mono, el casco y los guantes. La campaña la hacemos nosotros. ¡Ea! ¡Si es que, reitero, una de las actuaciones principales de la campaña la han de llevar a cabo los propios responsables de las bibliotecas escolares para poner en valor el trabajo y la actividad del recurso! También, donde hubiere, pónganse los grupos de cooperación bibliotecaria las pilas y lancen una pequeña campaña en sus zonas de influencia. 

Entre los acuerdos tomados en la reunión del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB), celebrado en Ceuta el 9 de marzo de 2016 se adoptó la creación de un "grupo de trabajo para llevar a cabo las acciones de impulso de las bibliotecas escolares que incluirá también el diseño de un modelo de biblioteca escolar inclusiva y accesible". En el II Plan Estratégico del CCB, 2016/2018, se indica que "otro aspecto relevante de este nuevo Plan es el impulso a las bibliotecas escolares como pieza fundamental para dotar a toda la comunidad de las habilidades necesarias en el manejo de la información propias de la sociedad del conocimiento en la que vivimos". 

Pues aquí les dejo una idea para el impulso:
Título: Campaña de visibilidad de las bibliotecas escolares.
Eslogan: Por unas bibliotecas escolares activas.
Duración: Curso 2016/2017 (o siguiente).
Recursos: Los humanos ya disponibles y competentes que abundan en el gremio docente.
Escrito queda este sueño de una tarde de verano.