martes, 1 de noviembre de 2016

El lunes a primera hora, biblioteca

Cuando se me inquiere por la conveniencia de configurar horarios fijos o flexibles de asistencia a la biblioteca escolar, siempre respondo que unos u otros devienen, con matices, de la actividad demandada por el profesorado a instancias, o no, de la propia biblioteca escolar.

Vaya por delante que no participo de la idea de diseñar un horario fijo 
de asistencia a la biblioteca durante todo el año académico para cada grupo de nivel y para cada semana lectiva. Que el grupo de tercero A tenga el lunes a primera hora y el martes a tercera un hueco fijo reservado durante todo el año para usar o asistir a la biblioteca es absurdo. La biblioteca es un recurso y un entorno dinámico con múltiples posibilidades de uso, no es una asignatura que se imparte. Este es el peligro del horario fijo para un año académico, crear una obligación de ir a la biblioteca, muchas veces porque toca. ¿Para hacer qué? 

Ilustración: T. Súnico
Una cosa es configurar horas fijas semanales para el uso de los servicios que ofrece la biblioteca: Se puede establecer un horario para la consulta, para el préstamo, la devolución, el asesoramiento, etc., también para 
las tareas técnicas y de mantenimiento. Otra cosa muy distinta es arbitrar horarios de sesiones específicas planificadas para llevar a cabo programas formativos o actividades de fomento lector.

Evidentemente, si el centro ha arbitrado un programa formativo articulado por la biblioteca escolar para un trimestre, sí es necesario un horario fijo y acotado temporalmente exclusivo para los grupos que vayan a implementar dicho programa. Cuando acaba el programa finaliza esa reserva horaria
 y se libera para las peticiones de los distintos grupos del centro o las asignaciones para exposiciones, presentaciones, etc.

Estas sesiones específicas vinculadas a un programa, a un trabajo de investigación o documentación, a una experiencia literaria, etc., han de ser requeridas por el profesorado y, en función de los contenidos, del conjunto de actividades diseñadas y de la disponibilidad horaria, el responsable de la biblioteca arbitrará el horario de visitas para uno o varios grupos en concreto. Esta forma de operar ha de convertirse, a mi entender, en prioritaria para una asignación racional, funcional y adecuada de horarios a los grupos.