viernes, 8 de diciembre de 2017

Las actividades de fomento de la lectura desde la biblioteca escolar

El documento titulado Marco de referencia para las bibliotecas escolares elaborado por la Comisión Técnica de Bibliotecas Escolares, promovida por la Subdirección General de Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, indica que “el papel de la biblioteca escolar es esencial en la creación de ambientes propicios para la lectura, la propuesta de itinerarios lectores, la integración de las fuentes informativas y de las tecnologías de la comunicación, el diseño y la realización de actividades para el fomento de la lectura y la escritura fundamentadas, coherentes, estructuradas, sistematizadas y eficaces”.

La biblioteca ha de contemplar en su plan de trabajo un apartado específico dedicado a este ámbito, que se traduce en planificar actividades y actuaciones de carácter general de fomento de la lectura articulándolas en un programa global. Para que adquieran sentido, estas acciones  han de emanar de la política de lectura del centro o de su plan de lectura.

El repertorio de actividades que la biblioteca puede llevar a cabo en pos del fomento de la lectura es ingente, siendo este el ámbito de actuación más desarrollado en el panorama bibliotecario escolar español (rutas literarias, encuentro con autores e ilustradores, talleres creativos, book trailers, clubes de lectura, tertulias, exposiciones temáticas, producción de una obra colectiva, certámenes literarios, celebración de efemérides, festivales de cuentos, recopilación de relatos, elaboración de revistas digitales, semanas culturales, etc.).

Ilustración: Teresa Rodríguez Súnico
La contribución de la biblioteca escolar al fomento de la lectura la enmarcamos, por tanto, en su labor de coordinar y articular las actividades e intervenciones para el centro en su conjunto, considerando categorías como: celebraciones y efemérides; salidas y visitas; recepción de visitas y apoyos externos; producción; colaboración y participación social. 

Lo que nos ha de importar realmente en la escuela en referencia al fomento de la lectura es cómo se leen los libros más que los propios libros. Toda actividad de promoción de la lectura debería colocar al lector en el centro del proceso de lectura. 

La biblioteca ha de centrar las actuaciones de desarrollo de ambientes de lectura poniendo énfasis en valorar respecto al alumnado los aspectos cualitativos más que los cuantitativos (números de libros leídos) que favorezcan la reflexión respecto a la vida y el mundo en el que habita, que consideren el contexto familiar y cultural, que le hagan comprender, comprometerse y leer el mundo. 

Decía Gabriel Zaid en su recomendable ensayo Los demasiados libros que “la medida de la lectura no debe ser el número de libro leídos, sino el estado en que nos dejan. ¿Qué demonios importa si uno es culto, está al día o no ha leído todos los libros? Lo que importa es cómo se anda, cómo se ve, cómo se actúa después de leer. Si la calle y las nubes y la existencia de los otros tienen algo que decirnos. Si leer nos hace, físicamente más reales”.